Escrito por Sergio Rojas | 8-2-2010 - 4:20 am - Publicado en Política

Una vieja verja marrón de pintura escamada daba acceso a un enorme patio ligeramente ovalado. En el centro unas oxidadas rejas del mismo color ocultaban lo que por aquel entonces era un misterio para mi y que resultó ser un simple cuarto de calderas. Sobre él se alzaba un angosto mirador atravesado por una robusta columna asediada por pintadas infantiles. Una a cada lado, dos largas escaleras conducían al gran soportal, limitado al frente por un estrecho e inaccesible jardín, que daba acceso a ambas puertas de Hermanos del Cristo 39 y 41. La puerta de la derecha, mayúscula y dilatada, de metal endeble y pomo herrumbroso, era la entrada a mi portal, el umbral de mi infancia. —>Sigue leyendo esta publicación<--- »

Escrito por Sergio Rojas | 5-2-2010 - 4:10 am - Publicado en Objetos perdidos

Hace no mucho tiempo escribí acerca de la felicidad. Comenté sobre la dificultad de encontrarla y osé calificarla como desconocida. Si hay algo que a lo largo de mi vida me ha hecho sentir bien, seguro, satisfecho conmigo mismo, ha sido cometer errores. Pues de no haber sido por ellos quizá hoy no sería la mitad de lo que soy, quizá no podría escribir estas líneas o quizá no estaría donde estoy.

Este tiempo que llevo lejos de mi hogar me ha abierto los ojos en varios aspectos fundamentales de la vida. Ahora sé que he cometido errores gravísimos durante muchos años y como ya sabéis, me alegro. Después de tanto insistir en la importancia de los valores intangibles frente a lo material, de tanta lucha a capa y espada por exiliar el materialismo de mi vida y de las vidas ajenas, hoy he comprendido realmente y sin lugar a dudas la verdadera y abismal distancia que separa el dinero de la felicidad. Concretamente en mi caso, la distancia es de aproximadamente quinientos kilómetros.

Hace unos meses la felicidad en mi vida portaba una máscara y parecía escondida en algún rincón inhóspito donde jamás iba a poder darle caza. Tras años en su búsqueda cual navegante a la deriva, persiguiéndola y esperándola en cada esquina e incluso en ocasiones creyendo verla consciente de estar contemplando un espejismo, me han bastado unos meses para derribar el muro de su guarida, despojarla de su máscara y ponerle cara. No una, varias.

Llevo varios meses en Madrid y cada día que pasa me siento más solo. No es una soledad poética y dramática llena de sufrimiento y dolor, no. Es una soledad seca y fría, insensible. Una soledad más literal que literaria, en el límite de lo visceral sin llegar a la lágrima, en la frontera de la tristeza sin llegar a sentirla. Una soledad vacía de sentimientos, hueca por dentro. Una soledad difícil de llevar por su carácter relativamente voluntario, fruto de una decisión personal hacia lo que podría ser un gran paso en mi vida de finalmente consolidarse y de la presión que ejerce la necesidad humana de avanzar y prosperar. Una soledad agresiva que convierte a todo aquel que me rodea en un mero figurante sin relevancia alguna.

Y ha sido ella, la soledad, quien aislándome en la penumbra ha revelado con un feroz relámpago la posición exacta de la felicidad en mi vida. Cuando más seguro estaba de su carácter fantasmagórico, de que jamás la encontraría pese a dejarme la piel en el intento, casi diez años después de verla por última vez, me avergüenza darme cuenta de que llevaba toda mi vida mirándola a los ojos.

Así que todos aquellos que os encontréis en una situación similar, hastiados de ignorar el motivo por el que no sois felices , derrochando esfuerzos día tras día con el ansia de encontrar la felicidad que creéis mereceros, derrotados e impasibles ante la impotencia de no hallar ni un atisbo de satisfacción emocional en vuestras vidas, os invito a reflexionar.
Comenzad el viaje del recuerdo hace unos años y continuadlo hasta hoy. ¿Cuántas veces habéis comido juntos en la misma mesa? ¿Cuántas mañanas os ha despertado? ¿Cuántas veces os habéis sentado en el mismo sofá para ver un partido de fútbol? Seguramente incluso habéis dormido en su cama cuando una noche cualquiera sentisteis miedo. Os ha enseñado a conducir, puede que la hayáis intentado enseñar poniendo vuestro pellejo en juego. Estoy seguro de que habéis abierto cientos de regalos con ella el día seis de enero. Algunos, como yo, la habéis sacado a pasear durante años sujeta por una correa. Habéis viajado con ella, a cualquier parte, en coche, tren, avión o tal vez en barco. Habéis llorado y reído juntos. Cuando os habéis caído os ha curado las heridas.

El gran problema reside en no percatarnos hasta que todos esos momentos se acaban, se esfuman, se evaporan. Parece muy manido eso que dicen, “no sabes lo que te importa algo hasta que lo pierdes”. Como decía mi profesor de inglés, “una verdad impepinable”.

Quizá lo que más me duele es haberla encontrado ahora que estoy tan lejos. Quizá por eso ahora pongo en duda el valor de lo que hago y pienso si merece la pena cada día que continúo alejado, cada minuto que pierdo de su compañía. Quizá por eso, ahora me siento solo y vacío.

Pero al menos la he encontrado. Ahora sé que la felicidad tiene nombres y apellidos, estos últimos, los tenemos en común.

Escrito por Sergio Rojas | 11-10-2009 - 5:43 pm - Publicado en Política

Esta sociedad apesta. Apestamos. Generalizo sí, porque la sociedad somos todos y el hedor a mierda que desprende es por tanto, culpa de todos. Por acción u omisión. Omisión para los que, conscientes de vivir trepando por una gigantesca montaña de heces, no hacemos nada por limpiarla. Acción para aquellos que inconscientemente continúan defecando sin percatarse de que llegará el día en que la enorme masa fecal a cuyo crecimiento colaboran se les venga encima.

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Escrito por Sergio Rojas | 24-4-2009 - 7:33 pm - Publicado en Objetos perdidos

Creo estar en un periodo de crisis existencial. Lo estoy desde hace mucho tiempo y cada día que pasa me resulta más complicado encontrar los motivos.
¿Qué me ocurre? Imagino que lo mismo que a muchos de vosotros: no soy feliz. Pero, ¿qué es la felicidad? ¿cómo se alcanza? ¿se puede buscar? ¿viene sola?

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Escrito por Sergio Rojas | 23-2-2009 - 2:26 am - Publicado en Política

Referéndum por aquí, referéndum por allá. ¿Usted que quiere? ¿Seguro para automóviles gratuito? ¡Referéndum! ¿No pagar impuestos para el mantenimiento de la red de carreteras del estado porque no tiene automóvil? ¡Referéndum! ¿Libre albedrío para el ganado en la ciudad? ¡Referéndum!

Resulta que ese nuevo término que parece hayamos conocido hace unos meses no cesa últimamente de escucharse a través de los medios de comunicación. ¿Cambiar el Código Penal? ¡Pues referéndum! Cientos de personas se llenan la boca hablando sobre esta institución democrática. ¿Creen de verdad que este tipo de elección puede llevarse a cabo de manera arbitraria e impulsiva movilizando a todo un país llamándolo a las urnas? —>Sigue leyendo esta publicación<--- »

Escrito por Sergio Rojas | 21-2-2009 - 4:15 am - Publicado en Sociedad

Así es, ni más ni menos, simplemente necios. “Imprudente o falto de razón” reza el diccionario de la R.A.E. en su segunda acepción. Imprudentes porque se dejan llevar por opiniones externas que tan sólo pretenden manipular sus cerebros. Faltos de razón porque desconocen las leyes y los motivos por los que éstas hacen que la cadena perpetua sea a día de hoy un anhelo utópico para todos ellos. Nuestro sistema penitenciario no tiene como objetivo único el castigo del reo privándole de su libertad sino que además apunta como principal meta, ideal incluso para algunos, la reinserción. ¿Cómo reinsertamos a un individuo en la sociedad si le hemos condenado a pasar toda su vida entre rejas? —>Sigue leyendo esta publicación<--- »

Escrito por Sergio Rojas | 19-2-2009 - 4:11 am - Publicado en Sociedad

En medio de la vorágine mediática que la desaparición de Marta del Castillo ha ocasionado en este país de morbosos he de suponer que un reducido grupo de personas en el que yo me incluyo aún creen en la presunción de inocencia y se formulan sus propias preguntas, ajenos a las que la prensa ya nos tiene acostumbrados. Han detenido a tres individuos por la presunta implicación en la muerte de la jóven, uno de ellos ha confesado la supuesta autoría material del crimen, otro supuestamente colaboró en la desaparición del supuesto cadáver y el tercero supuestamente encubrió el supuesto asesinato y ocultó información sobre la supuesta manera en que posterior y supuestamente se deshicieron del éste. ¿No son muchas suposiciones para ejecutarlos públicamente? —>Sigue leyendo esta publicación<--- »

Escrito por Sergio Rojas | 24-1-2009 - 6:22 am - Publicado en Objetos perdidos

Son las cinco de la mañana y sentado en el salón espero con gesto ansioso que los elementos cesen en su empeño de destrozar la ciudad al tiempo que imposibilitan mi descanso.

La ventanas, de madera quebrada ya por los años, crujen al azote de un viento huracanado que parece desgañitarse pidiendo cobijo; las persianas, famélicas y débiles parecen llorar en busca del indulto; las luces parpadean espontáneamente como reflejo del caos que impera en el exterior.

La cercanía del brutal estruendo de las olas rompiéndo de manera apocalíptica contra los diques te hace creer a la deriva en tu propia casa. Sin embargo al llevar la mirada a la calle no ves el agua, si no cientos de objetos desplazándose descontroladamente, planchas de acero disfradas de pluma de ave, manifestaciones silenciosas de cubos que el viento ha desplazado y reunido cortando el paso a los vehículos. Una calle sin nombre, pues el viento ha arrancado como una hoja de margarita la placa de acero indetificativa, la cual descansa ahora sobre un monovolumen.

Pero sin duda lo más relevante es el silencio que el estrepitoso ruido de este ciclón ha traído al barrio, convertido inusualmente en un verdadero desierto en guerra. Y digo en guerra porque la velocidad que cogen las gotas de lluvia las convierte en proyectiles que parecen ir a atravesar paraguas y cristales.

Yo ahora me voy a la cama con la esperanza de que un tsunami no me devore mientras duermo.

Escrito por Sergio Rojas | 6-12-2008 - 4:54 am - Publicado en Política

Me desplazé hasta Madrid con motivo del Congreso del Partido Socialista Europeo que iba a celebrarse en el hotel Auditorium. A las siete y media de la mañana tras seis interminables horas en autobús llegué al aeropuerto de Barajas, desde donde un coche del hotel me llevó al mismo no sin antes permanecer durante cuarenta y cinco minutos a la intemperie helando mis huesos a unos escasos tres grados de temperatura.
Aproximadamente a las ocho llegué al Congreso con el tiempo justo de cambiar mi indumentaria para “formar” media hora más tarde con los demás miembros de Juventudes Socialistas que hasta allí se habían desplazado desde los lugares más recónditos de la geografía española. Lo más importante era tener conocimientos de idiomas dado que nuestra labor allí iba a precisarlo. Como os contaré a continuación el resultado de mi participación fue expléndido, una auténtica experiencia que recordaré toda mi vida, pero no gracias a Juventudes Socialistas, si no a una persona que apareció cual ángel caído del cielo para salvarme del tormento en que me habían metido. —>Sigue leyendo esta publicación<--- »

Escrito por Sergio Rojas | 10-6-2008 - 10:16 pm - Publicado en Sociedad

Vidas vacías basadas en aspiraciones intoxicadas de codicia, anhelos de avaricia, ambiciones infantiles, egoísmo miserable, erróneos objetivos para burdos planteamientos de banales existencias. Groseros estilos de vida ahogados en la abulia que ellos mismos generan, deseos de escalada social amparados en complejos de inferioridad, erradas estimaciones de elementos materiales, amnesia permanente de recuerdos afectivos.

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